“La Maestra Bernarda”: ¡Y que vivan las revoltosas!

“Son tiempos convulsos y Bernarda, una profesora normalista recién jubilada, ve con horror cómo las mujeres se organizan para obtener el derecho a voto. Criada en el conservadurismo y el exceso de moralidad, su nueva vida en un cité del centro de Santiago y su relación con Ana, una médica española amiga de Elena Caffarena, la harán cambiar de opinión y terminará por involucrarse más allá de lo que hubiese imaginado. Entretenida, ágil y muy contingente, Andrea Amosson retrata un periodo histórico clave del Chile reciente en una novela muy bien escrita.”

 

Mi historia con la señora San Juan ha estado un poco atropellada. Partimos muy bien y todo indicaba que seguiríamos así hasta el final de su tremenda aventura con el derecho a voto. Sin embargo, las cosas nunca salen como una las planea, porque al parecer la idea es que la vida siempre parezca una aventura. Así que hemos viajado juntas por todo Santiago, pero apenas he llegado a la mitad ¿Por qué estoy escribiendo esto entonces ahora? Porque puedo, y porque me gustaría hablar de este libro pronto, antes de que la efervescencia del mes de la mujer dé paso a las festividades del mes del libro, y la señora Bernarda San Juan no tenga una vitrina apropiada para su historia.

 

Y entonces, la novela histórica

Me encanta la manera de narrar de Andrea Amosson, porque es muy distinta (y en muchos casos hasta se contrapone) a los modos que uno conoce en la novela histórica, y eso me parece excelente. Al menos en mi experiencia personal de persona que lee harto pero siempre por gusto, la novela histórica siempre tenía al menos dos de estos tres lugares comunes:

1.- Hablaba sobre los mismos hechos históricos de la mal llamada “historia universal” (porque seamos francos, es historia de Europa), ajenos y potenciados por diez mil películas.

2.- Había una guerra. Y por ende…

3.- Son protagonizadas por hombres, siendo las mujeres en la mayoría de los casos el interés romántico. Y si llegasen a protagonizar, hay una figura masculina importante siempre. Detrás, al costado, al lado, lo que sea. Hay un tipo metido y siendo importante.

Entonces llega esta novela que no tiene absolutamente NADA de lo anterior. Es una novela histórica de NUESTRA historia, con un conflicto y una batalla no armada conducida única y exclusivamente por mujeres. Entonces obvio que me fui de cabeza con esto, chao con ser la heroína de alguien, hola con escribir tu propia historia.

Lugares que hablan

Otra cosa increíble en la historia de la profesora Bernarda y su camino a perseguir el derecho a voto, es que está ambientada en el que a la fecha es el barrio más importante de Chile: El barrio Yungay, donde hoy vive nuestro presidente, donde está la plaza del roto chileno y donde vivían mis abuelos.

El barrio Yungay es un lugar increíble, llenísimo de historia, y me emociona mucho en lo personal que se esté visibilizando tanto, porque además siempre ha sido “barrio”. Nunca ha tenido un supermercado, mucho menos hablar de retail, tiene un bazar que ha funcionado 30 de los 35 años de mi vida, vendiendo las mismas cartulinas olvidadas de los domingos en la tarde. Ha pasado el tiempo y claramente el barrio sufrió las inclemencias de miles de factores, los cambios culturales  producto de la migración y por supuesto la pobreza. Pero ahora que es “el barrio del presidente” y también el de Bernarda San Juan, donde se ubicaba la pensión donde vivía, y el consultorio de la doctora Vallejos.

Los viajes de Bernarda por la ciudad, su apreciación de los acontecimientos, las calles, los problemas, son también material totalmente vigente, que hacen pensar en lo mucho que nos modernizamos y en lo poco que han cambiado algunas cosas.

 

“Cómo me salté el cajón de la buena voluntad en la cómoda de mis prejuicios.”

Ya, pero he hablado ene de muchas cosas, menos del libro, jajaja. Entonces, tenemos a Bernarda San Juan, profesora normalista, dedicada a formar a nuevas profesoras, pero que decide renunciar a su trabajo por estar reacia a los cambios. Bernarda es esa clásica inspectora seria, que uno tenía en el colegio, a la que “no se le iba nada”, que te medía el largo del jumper y te obligaba a subirte los calcetines y a abrocharte el botón de arriba de la blusa. Siendo su vida el colegio y sus normas estrictas, Bernarda se ve de repente expulsada a un mundo con el que no siempre está de acuerdo. Falta de vida social, y su propio pensamiento rígido, le dificultan algunas cosas cuando es llevada por caminos a los que seriamente les haría la cruz. Cuando comienza a trabajar con una doctora que la lleva a reuniones presididas por la mismísima Elena Caffarena, Bernarda se encuentra con un mundo y organización que serán finalmente los pilares de su propia lucha. A lo largo que avanza la historia y a través de los personajes que transitan en ella, Bernarda comienza a repensar su postura frente a las “revoltosas” y en si son tan peligrosas, sueltas y escandalosas como piensa al comienzo.

Saludos a Andrea Amosson 🙂

Un libro precioso, con una historia demasiado nuestra como para ser ignorada. Se habla de educación, salud, derechos y evolución en el pensar de este y los otros personajes. Recomendado para todo quien busque un libro entretenido e interesante, una ficción histórica que hable del sentir de sus personajes en contexto con sus condiciones. Me gustaría mucho verlo como material adicional en colegios, y puede que eso algún día suceda, con esta historia sobre la historia de la lucha feminista en chile escrito finalmente por una mujer.

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